Antigua: una ciudad en la que el tiempo se detuvo

Dice una frase que La Antigua es una de esas ciudades en las que el tiempo se detuvo. Y empiezo con esto ya que es la mejor forma de resumir lo que uno encuentra en esta hermosa ciudad guatemalteca.

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Al fondo el arco de Santa Catalina y el volcán de Agua

Sus calles, edificios, conventos, iglesias… Todo lo que se ve en La Antigua le permite a uno devolverse en el tiempo hasta la época de la Colonia. Ni siquiera hace hace mucha falta usar la imaginación ya que la historia está ahí, viva frente a nuestros ojos, hagan el ejercicio de olvidarse de los carros que circulan o de las personas con sus cámaras y celulares y listo, viajaron para atrás en el tiempo.

Antes de arrancar con nuestro recorrido no está de más una rápida lección de historia. Su nombre oficial fue Santiago de los Caballeros de Guatemala y se encuentra a unos 45 kilómetros de Ciudad de Guatemala. Fue la capital de la Capitanía General de Guatemala (a la que perteneció Costa Rica) entre 1541 y 1776, año en que la capital fue trasladada a la ciudad de Nueva Guatemala de la Asunción, luego de unos terremotos que arruinaron la ciudad por tercera vez. A partir de entonces se le empezó a llamar la “arruinada Guatemala”, “Santiago de Guatemala antiguo” y la “Antigua ciudad”, de ahí el nombre de La Antigua que conocemos al día de hoy.

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Visto esto empecemos con nuestro recorrido. Yo llegué a Antigua a eso de las 5 de la tarde y me fui al día siguiente a la misma hora. O sea, le dediqué un día completo. Con este tiempo es suficiente para recorrer lo esencial pero, como pasa en cualquier otro lugar, dedicarle más días sería ideal para conocer más lugares y con más profundidad.

Un aspecto muy bueno de La Antigua es que la mayoría se recorre a pie, así que lleven zapatos bien cómodos, coman bien y anden hidratados para que le saquen provecho.

Noche mágica

Como les decía, llegué un día por la tarde por lo que simplemente dejé las cosas en el hotel y salí a caminar para disfrutar de la ciudad de noche. Y es que una ciudad se debe conocer tanto de día como de noche, tiene dos encantos totalmente diferentes y un lugar como Antigua tiene un encanto especial cuando se apaga la luz del sol.

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Yo me hospedé en el hotel La Sin Ventura, lo elegí pues consideré que tenía varios aspectos positivos: buen precio, se veía bonito en las referencias y, lo más importante, era muy céntrico. Eso último fue una gran ventaja ya que estaba a solamente 100 metros de la Plaza Mayor y a unos 400 del famoso Arco de Santa Catalina, sí ese mismo en donde todo mundo se hace fotos.

Esa tarde noche aproveché para hacer una de mis actividades favoritas: comprar artesanías. No sé ustedes pero yo puedo dedicar un buen rato en un mercado de artesanías para ver, ver y ver todo lo que ofrecen. Especialmente en un país como Guatemala donde son unos verdaderos artistas. El gran consejo cuando visiten estos lugares es que tienen que regatear, nunca paguen el primer precio, siempre busquen bajar lo más que se pueda el costo y si no están satisfechos den media vuelta y sigan buscando que hay muchas opciones. No tengan miedo de regatear, es algo casi que obligatorio en Guatemala.

El mercado de artesanías de La Antigua queda 300 metros al oeste de la Plaza Mayor, sobre la calzada Santa Lucía.

Después pueden caminar un poco más y de paso buscar un lugar donde cenar. Hay muchas opciones y la carta está en las puertas para que vean opciones y precios. Si pueden, no escatimen esa noche en precios, busquen un lugar bonito para cenar. Les juró que valdrá la pena.

Para cerrar la noche pueden sentarse en unas de las banquitas de la Plaza Mayor y simplemente contemplar todo el entorno. Luego a descansar que al día siguiente hay que madrugar.

Caminar desde temprano

Si se quiere recorrer los fundamental de La Antigua en un día, la clave es dejar las cobijas bien temprano.

Nuestro recorrido arranca en la Plaza Mayor y de inmediato en la Catedral que se ubica en el mismo lugar. Es un templo que data del año 1680 y que también, a parte de contemplar la fachada, vale la pena recorrer por dentro.

De ahí nos dirigimos al famoso arco de Santa Catalina, un lugar icónico de la ciudad. Por lo significativo que es, es un sitio en el que siempre hay muchísima gente por lo que, si quiere una buena foto sin más de un metido, vaya tempranito pues solo de esta forma encuentra el lugar despejado. Así la foto será solo usted y el arco y no compartida con otros cuantos turistas más.

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Arco de Santa Catalina y al fondo el volcán de Agua

Seguimos caminando un poco hasta llegar a la iglesia de la Merced que tiene una hermosa fachada estilo barroco y un trabajo ornamental realizado en estuco. Luego empezamos a caminar hacia el este, pasando por las ruinas de la iglesia de Santa Teresa y el convento de las capuchinas.

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Iglesia de la Merced

Nuestra siguiente parada es en el convento de Santo Domingo, un lujoso hotel que tiene sus puertas abiertas a todo el que quiera entrar. Es un lugar al que no se debe dejar de ir pues nos da una idea de cómo pudieron ser los conventos en aquellas épocas coloniales. Y lo mejor es que entrar es gratis.

Nos dirigimos al sur para ir a la parroquia de San Francisco, un templo bastante impresionado en el que descansan los restos del hermano Pedro de Batancourt, quien en la época colonial realizó muchas actividades caritativas y a quien se le atribuyen cualidades milagrosas. Un poco más al sur esta la iglesia de la Escuela de Cristo.

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Iglesia de San Francisco

Luego nos encaminamos de nuevo hacia la Plaza Mayor pero haciendo una parada en el Tanque la Unión, fundado en 1853 y que servía y aún sirve como lavadero público.

De igual manera que lo hicimos la noche anterior, nos sentamos un rato en la Plaza Mayor para contemplar no solo lo que nos rodea si no para aprender de la cultura del lugar ya que es un punto de encuentro para los habitantes de La Antigua. Luego, ya el hambre empezará a aparecer así que es momento de buscar dónde almorzar.

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Tanque La Unión

Luego de comer se puede cerrar el día en el Cerro de la Cruz, un mirador con vistas muy hermosas de La Antigua. Para llegar ahí pueden pagar un tuc tuc (los triciclos motorizados que andan por todo lado), nada más recuerden negociar el precio antes de subir.

Contemplando en una sola imagen toda esa hermosa ciudad colonial, es cerrar con broche de oro la visita a una ciudad que sin duda se quedará muy grabada en su memoria. Antigua es de esas ciudades que enamoran, ¡ya lo verán!

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